lunes 25 septiembre, 2017

(Apertura 2017) Cantolao 1-1 Sporting Cristal: Dos caras de una moneda

Por Manuel Araníbar Luna

El miércoles la moneda del Sporting cayó en cara, y el sábado le salió sello. Cuesta creer que un equipo juegue completamente diferente tres días después de otro. Ante Matute se perdió, claro,  pero el once cervecero metió ganas y se metió todo el partido en la zona rival, aunque  intentando el gol con un dominio de setentaiocho contra  veintidós  por ciento. No obstante, anoche se empató siendo encimado, maniatado (mejor dicho pediatado) por un equipo más que todo entusiasta y pegalón.

MALOS VIENTOS
Se jugó mal, indubitable argumento, pero quizás sirva de descargo añadir que quienes conocen  la cancha chalaca vecina del cementerio Británico saben de qué hablamos. Y es que -sin quitarle argumentos al mal rendimiento- en esa cancha, como en el Elías Aguirre, Campeones del 36 y otras canchas norteñas, el viento acelera, curva o frena la trayectoria de la redonda. Con el viento a favor se tiene un aliado gratuito, pero cuando se juega contra ese gélido y traicionero viento, ese mismo factor es un puñal. La idea era aprovechar la ayuda  eológica en el primer tiempo porque en el segundo era más difícil. Los celestes  que han jugado ahí la han hecho varias veces. En esa cancha han anotado grandes pateadores como Yoshi Yotún, Pincel Sheput (de media cancha), Loba y el mismo Irven en Libertadores, todos ellos con fuerte y curvado shot. Pero los celestes también han sido madrugados con ayuda del viento.

Lo anecdótico es que en el primer tiempo, jugando no muy bien que digamos, había por lo menos juego en conjunto, se cambiaba de frente ofensivo, y aunque algunos abusaban de jugarse un solitario con su otro yo, se llegaba. No muy claro pero al menos le provocaron un par de revolcones al arquero.  El cervecero  era dueño de las acciones, sin embargo se tuvo que ir al vestuario con un gol en contra producto de un penal por choque a la mano (últimamente les están anotando de tiro con barrera y con penal) . Así se fueron al descanso

UNA TAZA DE CHOCOLATE CALIENTE
Pero en el segundo tiempo los factores ordenamiento, equilibrio y juego en conjunto murieron por el mal aire y se alojaron en el Baquíjano.  Todos, menos el arquero, empezaron a jugar cada uno para su santo. El que menos quería llevarse a uno o dos jugadores chalacos con jugadas al estilo Neymar, para lucirse en la vitrina como si en la gélida tribuna los estuviera monitoreando – congelándose el trasero en el cemento, por supuesto-  un representante del futbol europeo. El gol del empate se logra gracias al empuje de Piki que incursiona por el centro del campo  como armador y dejando de lado el pasecillo lateral se la manda de fresa al Irven quien, tiritando de frío, la esperaba como a una taza de chocolate caliente. No pierde la oportunidad de entibiar el cuerpo, la mata en el aire, le hace dar un bote y le teje al arquero con la zurda  un hermoso sombrero cajamarquino. Se perdieron otras, unas por egoísmo, otras por apresuramiento y dos más por el viento chalaco que se vistió de aurinegro. Cartagena, temblando de frio y de miedo ante los macucones amarillos que se lo quieren comer en cebiche, pinta de rojo al Rayo y sopla el chau. Buenas noches.

CODA

– Otro Popeye. Merecida la expulsión de Ray. Pero el árbitro (?) miraba para otro lado cuando los cerveceros recibían puntapiés alevosos de modo sistemático. Otro Popeye que mira el partido para un solo lado.

– Cutras en el alumbrado. Hace varios años que  iluminación en el Grau es deficiente, sobre todo en el sector Sur donde se anotaron ambos goles. Como lo sabe todo el mundo, esto se debe a … (bah, para qué hablar de cutras políticas cuando se trata de comentar un partido de fútbol).

– A jalar la palanca. No sabemos qué les sucede a los clubes San Martín, Municipal  y Cantolao, mandan sin contemplaciones a jugadores y entrenadores suspendidos, viejas glorias del balompié y periodistas  al cemento donde a menudo reciben manifestaciones no muy cordiales de los hinchas chalacos. Hace un tiempo se formó un broncón entre varios achorados y dos periodistas brasileños. Una vergüenza porque de inmediato los colegas lo propagaron a los cuatro vientos. Y no fue la primera ni la última vez, anoche hubo otro amago de bronca. No es que se pida protección policial personalizada,  sillas giratorias de gerencia ni mesas con computadoras, pero en el cemento  el periodista no tiene ni cómo apuntar sus notas dando y recibiendo codazos con los vecinos. Y el jugador que ha entregado tantos buenos momentos al futbol se siente burlado. A ver, una zambullida de cabeza en el inodoro a esos torpes organizadores de espectáculos deportivos que merecen nota cero.

elportalceleste.pe

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