(Clausura 2017) Sporting Cristal 3-0 Cantolao: ¡Si así la metieran todas las semanas!

Por Manuel Araníbar Luna

Luego de una derrota de visita, volvemos a jugar en casa (y en familia). Poca gente nuevamente, porque así sucede cuando una campaña es irregular. Nadie da un céntimo por el resultado de este partido porque la afición últimamente está decepcionada… pero los jugadores no. 

CON GRILLETES ELECTRÓNICOS
Los rimenses entran a la cancha con dos parches en la línea defensiva. Ballón a la derecha reemplazando a Chavetita, y Abram en la zurda por Jair, quedando de centrales Charapa y Piki. Cinco metros más Adelaida, se cuadra Ysique de salida. Calca, Rojitas y Ortiz  para para distribuir los víveres a los delanteros  Flavio Gómez e Irven. Y vengativos, con la intención de quitarse la espina de los varios reveses sufridos ante los delfines chalacos que -como en anteriores partidos- buscan frenar la velocidad de los toques a pura cargosería, porque así son de chinches  los amarelhos, unos tíos que no dejan armar, que jalonean, anticipan, muerden, arañan y traban con la consigna de no los dejarlos salir, como si los cerveceros estuvieran con arresto domiciliario.

En efecto, pareciera que en el Gallardo estuvieran esperando a los empadronadores para el censo porque no salen  de su cancha ni para comprar el pan. No obstante, luego de unos quince minutos de tanto zafarrancho, se quitan los grilletes electrónicos una vez que se percatan de que los amarillos no han venido con lápiz, fotochecks ni formularios a censar sino a fregar la paciencia. Los armadores de casa -rápidos y furiosos- empiezan a triangular. Ballón y Piki se multiplican por todo lado para darle un manito a Ysique y  Calca en el medio y sobre todo a Rojitas por la derecha. Se sueltan entonces como hámsteres por todo el campo y recién recuperan la alegría, la energía,  la actitud.

BARRABÁS ROMPE LAS REDES
A la mitad del primer tiempo llega el premio al esfuerzo. Ballón se come el medio campo y, como nadie lo marca, se  la juega para Alexis y se sigue metiendo por siaca para ver si se gana algún rebotecito. Rojitas no lo piensa mucho y la centra fuerte y rasante para Irven que se ha metido al punto de los penales, pero llega a la cita un cachito antes que la bola. Estorbado e incómodo, el goleador de la número 11 la toca feo para atrás, entonces se aparece el Barrabás (que ya dijimos que se estaba metiendo por siaca) y este, sin compasión ni respeto, le mete un abusivo puntapié como si la pelota fuera una cualquiera, y con ello preña a las redes en una desfloración del marcador que le da chamba al técnico del tablero electrónico. Uno a cero y los poquísimos celestes de las graderías celestes dejan de masticar el pan con pollo y vuelven a sonreír (al menos en el primer tiempo, como veremos más adelante).

COMO SACACORCHOS
Pero los hinchas aún tenían un lugarcito en la muela para el segundo gol. Una pintura de gol, un gol para ponerlo como fondo de pantalla, un gol para celebrarlo con cadenetas y pica pica. El chicharrón de la jalea, el gol de Irven. Como ha sido una constante en el partido la jugada la arranca el ex Barbas adjudicándosela a Rojitas como único heredero. Alexis amaga por la derecha y quiebra a su marcador, amaga para la izquierda y lo vuelve a fracturar, vuelve a curvar la cintura y el pobre marcador queda retorcido como un sacacorchos. La centra al pecho de Irven que la mata, le deja dar un bote y caído en  el pasto mete un huaracazo rodante que pasa filtrándose entre Barney, Contreras  y Araujo, dejando a Nicosia tirado y desvalido como borracho venticuatrino.  Dos a huevo, y los celestes siguen tocándola, contragolpeando, cambiándola de banda, retrocediéndola, en resumen, paseándola,   dándole movilidad escolar gratuita. Y así se meten al camarín a los 46’, satisfechos de haber mojado dos veces.

DESPERTANDO DE LA SIESTA
Al regreso, la misma satisfacción les hace pensar que todo está consumado y que se puede seguir metiendo goles hasta con los ojos cerrados. Esa autosuficiencia, esa panudez, les crea una abulia mental, un acojudamiento, como si quisieran echarse una siestecilla en el pasto. Malo, muy malo, recontra malo, porque los amarelhos recuperan fuerzas, engatillan sus pistolas y se adueñan de la cancha, maniatando, asfixiando, enmarrocando las salidas de los cerveceros que sin ganas de armar ni de bloquear le regalan el mediocampo a los chalacos.  Y bien que los visitantes estuvieron a una pendejécima de  meter, con justicia,  su primer tanto. Recién a los 38’ despiertan cuando Rojitas, al ver con el rabillo del ojo que Ortiz se está filtrando por la izquierda,  se la entrega como muestra gratis. Titi la centra arrastrada al área chica para que la meta el primero que la toque. Y el beneficiado es el Rayo que sólo la empuja, que si no la tocaba el gol iba a ser de Olivares, porque esa pelota tenía que entrar sí o sí. Recién con ese 3 a 0, Pablo deja de renegar haciendo descansar a su garganta. El árbitro… eeeh… ¿Cómo se llama el silbatero que no cobró un penalazo cuando un amarillo metió la mano dentro del área? Ah, Mendoza, gracias Petisa. Mendoza sopla la cosa y se encierra en el camarín con la banderillera buenamoza. Buenas noches.

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