Horacio “La Pepa” Baldessari y su gol mas raro

Por Manuel Araníbar Luna

Un domingo 21 de abril de 1991 fue la fecha de aquel encuentro que nos trae gratos (e ingratos) recuerdos: Se le ganó al equipo de Odriozola en su propio reducto, el Lolo Fernández; se consolidó la barra cervecera cuando un puñado de barristas cerveceros le paró pleito a la barra del equipo local. En venganza, por tal ridículo, incendiaron el bus del Sporting Cristal. Y Horacio “La Pepa” Baldessari metió un golazo … de champa. Aquí la crónica.

Aquel domingo en el estadio de Odriozola muchos celestes se dieron cita. Por todas partes, rodeando el estadio, pululaban policías con la consigna de evitar desórdenes y también buena cantidad de “disciplinarios”. Este detalle lo veremos más adelante.

En el plantel celeste de ese año figuraban, si no me equivoco, Miranda, Olivares, Leo Rojas, Pedraglio, Prado, Earl, el Loquillo Arteaga, Gastiaburu, Zegarra, Kopriva, Antón, Novella, Manassero. Adelante estaban Baldessari, Navarro, Dallorso. El Chorri Palacios debutaría meses más tarde. Asistí con mi hijo a la tribuna Oriente. Por supuesto que de inmediato nos juntamos a la barra rimense que recién se estaba formando. Y el partido empezó con los habituales roces entre adversarios e insultos entre ambas barras. Pero desde antes de comenzar el partido se avizoraba que iba a pasar algo grave: Peloduro, el legendario barrista celeste, le había pegado a un adversario al borde de la cancha. Y esto a los barristas locales les ardió en el alma.

Pero, ya cuando el partido estaba por los 5’ del segundo tiempo, desde el exterior del estadio nos empezó a llover cientos de proyectiles, entre ladrillos, palos con clavos y piedras dirigidos hacia la tribuna Oriente. ¿Cómo fue posible esto, si el estadio estaba rodeado de policías y “disciplinarios”? ¿Qué sucia mano les pagó a esos “valientes” para que lanzaran esos proyectiles desde la calle? ¿Y por qué no intervino la policía?

Algo raro pasaba ahí afuera. Ni en Krakatoa salen volando espontáneamente ladrillos y palos con clavos. Aunque a veces los chanchos vuelan. Y esa tarde un chancho con anteojos salía volando de indignación ante la humillante paliza que en su propia cancha le estaba propinando el equipo celeste de la Pepa Baldessari y Franco Navarro. Y eso que la Pepa se perdió un penal.

 

EL BUS QUE SE INCENDIÓ “SOLO”
Y luego vino el incendio del bus del plantel del Sporting Cristal. ¿Se incendió por recalentamiento espontáneo? ¿Qué dirigente fue el que mandó comprar la gasolina? El gordito de los anteojos, pues. Ojo que no lo afirmamos nosotros. Varios años después, el voluminoso dirigente, ante los ataques que recibía de sus propios barristas a sueldo, les negó entradas de cortesía. Fue enfático y directo:

– Que paguen, pues. Que dejen de comprarse sus ketes y así les va a alcanzar para la entrada.

A los pocos días un barrista de su propio club le respondió.

– Que no siga metiéndose con la barra porque podemos sacar a la luz lo del incendio al bus del Cristal.

El porcino dirigente se metió la lengua al bolsillo y volvió a darles entradas gratis y a pagarles cupos. Pero esa tarde inolvidable quedaron en claro varias cosas:

1. Que fuimos gallos celestes que sabemos pelear en todas las canchas.
2. Que La Pepa Baldessari reafirmó que por sus venas corre sangre celeste.

EL GOL DE CHAMPA
Y metió el gol más raro de la historia. La pateó de media vuelta contra el suelo casi en la línea de fondo, pegado al poste izquierdo. La veleidosa dio una inmensa curva por encima de todos los defensas y entró por el palo contrario ante la atónita mirada de la defensa local.

Ahora bien, varios factores ayudaron a La Pepa. El césped estaba más malo que pegarle a la abuelita, con unas tremendas champas de ichu y montoncitos de abono de llama. Además el área chica tenía unos cráteres tan profundos que si a algún jugador se le caía adentro el chimpún lo traerían después los chinos desde el otro lado del globo terráqueo. A todo esto el viento fuerte arrastraba el humo de los tronchos de su tribuna.

¡Y a la Pepa no se le fruncen sus 1400 arrugas de la frente cuando afirma que fue una jugada que está acostumbrado a hacerla a cada rato!

A propósito, para ti, Pepa: Si el panudazo Maradona reconoce que se clasificó de pura leche (aunque no reconoce a su hijo italiano). Si a Pelé también lo ayudó la diosa Leche. Entonces, ¿por qué a ti no te puede salir un gol de champa?

Pepa, he sido, soy y seré hincha tuyo, sé que no eres panudo y te admiro como símbolo celeste, pero reconoce, pues, que tu gol fue de leche, fierita.

 

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