sábado 23 septiembre, 2017

La resurrección de Írven

Por Manuel Araníbar Luna

“Hablo de un parto en una funeraria”
(Silvio Rodriguez)

Al final de algunos partidos su rostro quería sollozar como un colegial porque pese a las ganas que ponía, nada le salía bien, como si le hubieran pinchado las piernas un brujo de las Huaringas. Divorciado con la pelota, sus pases iban al contrario como si jugara con los chimpunes dentro de su caja. Irven Beybe Ávila Acero jugaba con las bisagras oxidadas, parecía haber perdido la elegancia de su clásica vuelta de chalán, sus pases-gol parecían cosa del pasado.

SALTANDO LA LÍNEA LÁSER
Si bajaba no lograba armar juego, si subía quedaba en ridícula posición adelantada habiendo sido el jugador peruano que mejor sabía jugar al filo del offside, saltando la línea láser de los banderilleros y sorprendiendo a las artimañas del rival en el momento adecuado; perdía goles (y los sigue perdiendo, claro, Irven es cristiano pero no Ronaldo), no obstante  era el jugador cuyo promedio de goles superaba la docena por temporada.
Sin embargo, el Fenómeno del Niño Costero le había recalentado la cabeza porque perdía coordinación, reflejos y serenidad. Desesperado por anotar, se alborotaba como adolescente, jugaba pensando en las tetas de la iguana y con ello perdía preciosas milésimas de segundo al tomar la decisión final o, por el contrario, se aceleraba cuando sólo tenía que empujarla.

LA CABEZA EN EL FREEZER
No obstante, las últimas variaciones en La Florida y la llegada de un mentiroso invierno le refrescaron la nuez y las pecanas, metió todos sus problemas en una bolsa de desperdicios, y descargó sus frustraciones pateándola con furia. Luego se cacheteó para despertar de la pesadilla, metió la cabeza en el freezer,  se miró al espejo y cayó en cuenta que aún es el delantero en el que la hinchada nunca desconfió.
El domingo  no anotó, se perdió un par de claras que parecían yemas, cabeceó al piso pero dejando la puntería en el camarín  y, aunque sin mojar, fue el mejor jugador del partido. Todo un obrerito con el overol de Piki, llevando pelota, habilitando al estilo Loba para el Sandogol de Ray, jalando Markarianes, trocando puestos sin pensar en el Troca, trazando diagonales, perpendiculares y curvas, distrayendo a los sapos y ganándole el vivo a las ratas. Le falto el gol, es cierto, sin embargo  jugó para una nota de 18 puntos, que si su mitrazo entraba se llevaba la diploma y medalla de oro con beso de la secretaria minifaldera de su colegio en Huánuco.

AGRADECIENDO A LA TRIBUNA
Hoy el Irven de Acero se siente feliz por el resultado, agradece el apoyo de la tribuna: “Feliz por el triunfo, nos debíamos un partido así. Por nosotros, por nuestras familias y la gente que vino a apoyarnos, a alentarnos. Fue un partido sufrido, pero que nos deja en la lucha todavía”.
¿Se dieron cuenta ya los barristas del mensaje de Irven? Al estadio se va a apoyar y no a empollar ni a mecharse entre hermanos. Buenas noches.

 

elportalceleste.pe

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