Lunes 27 Marzo, 2017

Los celestes se ponen verdes: La iniciativa del club en favor del planeta

Sporting Cristal es el primer club del fútbol peruano que mide su huella de carbono: las 619 toneladas de CO2 que emitirá en los partidos que jugará este 2017 serán compensadas protegiendo 1,600 árboles sembrados en Madre de Dios. Así, el mundo del fútbol también comienza a preocuparse por el futuro del planeta.

Un grupo de chicos, de unos 10 años, avanza por el caminito que separa las canchas de fútbol del club Sporting Cristal. Al parecer, han terminado su entrenamiento: sus padres los reciben con sombreros y bebidas rehidratantes. Hoy, martes, no hace demasiado sol pero sí mucho calor: los termómetros marcan un máximo de 27.1 °C. Mañana marcarán 29.9° y el jueves, 30.5°. Son días de calor intenso. Y los más chicos son quienes más lo padecen.

En Cristal tenemos unos 1,200 niños en el día a día– dice Carlos ‘Chino’ Benavides, gerente general del club. –En las academias, en el fútbol recreativo… Aproximadamente 150 sólo en el fútbol competitivo.

A este pelotón de 1,200 futbolistas hay que sumar unos 50 más de la reserva y del primer equipo. Estos dos grupos no solo entrenan sino que cada semana disputan partidos de exigencia máxima bajo el implacable sol. Esta temporada, después de dos años, el club decidió volver a jugar como local los domingos a las 11 de la mañana. El nuevo horario ha confrontado a sus directivos con un problema real: jugar al fútbol, con estas temperaturas, es muy duro.

Hace 10 años jugábamos en este horario y teníamos tres, cuatro grados menos de calor– dice Benavides. –Teníamos menos radiación y teníamos menos deshidratación.

Los dirigentes de Sporting Cristal han tomado conciencia de los cambios que ha experimentado el clima en los últimos años. Han aprendido que este cambio –el calentamiento global– es provocado por las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), de los cuales el principal es el dióxido de carbono (C02). Han comprendido que todos –empresas y ciudadanos– deben tratar de reducir sus emisiones de C02. Y que, cuando estas emisiones no se pueden reducir más, se tienen que compensar.
Lo que ha ocurrido es que hoy tienen un nuevo chip: el chip de la preocupación ambiental. Y, con el apoyo de instituciones como CCero y Ania, han convertido a Sporting Cristal en el primer club de fútbol “verde” en el país.

IMPACTO SOCIAL
De acuerdo con su director, José Luis Canchaya, CCero es una iniciativa privada que busca involucrar a individuos, familias y empresas en el cuidado del medio ambiente. Mide las emisiones de C02 de las empresas –su huella de carbono–, les enseña cómo reducirla y les ayuda a compensarla.
Cuando Canchaya le propuso a Benavides medir y compensar la huella de carbono de Sporting Cristal, el ‘Chino’ y su equipo se comprometieron con la idea de inmediato. A los dirigentes del club les interesa promover proyectos de impacto social: con el programa Desarrollando la Raza Celeste han alejado a más de 400 hinchas del mal camino y con ‘Un gol, una beca’ han otorgado becas de estudio a más de 180 niños.

Desde mediados del año pasado, a lo largo de cuatro meses, los especialistas de CCero midieron la huella de carbono de Sporting Cristal. Se concentraron en los partidos: 55 en todo el año (48 del campeonato local, seis de la Copa Libertadores y uno de la Noche de la Raza Celeste). Identificaron tres factores que provocan la emisión de C02: 1) el transporte de los jugadores, locales y visitantes; 2) el transporte de los hinchas y 3) el consumo de electricidad.
Tomaron en cuenta las distancias recorridas por el equipo cuando juega de local (de La Florida al estadio Alberto Gallardo o al Estadio Nacional) y cuando juega de visitante (de La Florida a los estadios de los equipos rivales). Asimismo, identificaron las distancias recorridas por los rivales que vienen al Gallardo y al Nacional y establecieron un rango promedio: 540 km en el caso de los rivales del Descentralizado y 2,120 km en el caso de los de la Copa Libertadores.

Para medir las emisiones generadas por el transporte de los hinchas, establecieron promedios de asistencia para partidos del torneo local, en el Gallardo y en el Nacional, y para partidos de Libertadores. Determinaron que el 10% de los espectadores llega en auto, el 70% en buses o micros y el 20% restante a pie. Y, a partir de pequeños grupos de muestreo, establecieron un rango promedio de distancia (15 km).
Finalmente, midieron el gasto de energía eléctrica para los partidos en el Nacional (720 KW) y en el Gallardo (466 KW). Los expertos de CCero concluyeron que la huella de carbono de Sporting Cristal en el 2016 fue de 619.90 toneladas de C02. Se ha proyectado que esta también será la huella de carbono para el año 2017. Lo que viene a continuación es la compensación.

BOSQUES PARA EL FUTURO
Uno compensa sus emisiones de C02 cuando financia una actividad que permite captar del medioambiente el mismo número de toneladas de C02 que ha emitido. En el Perú, una de las modalidades más importantes de compensación es financiar proyectos de reforestación y manejo forestal sostenible. Esta es la que eligió Sporting Cristal, siempre con la intermediación de CCero. Las 619.90 toneladas de C02 que emitirá el equipo este año (podría emitir más, si avanza en la Copa Libertadores) serán compensadas protegiendo 1,600 árboles de Madre de Dios Amazon REDD Project, un proyecto de conservación de 100 mil has de bosques ubicados en la provincia de Tahuamanu, en Madre de Dios.

Eso no es todo. El club planea poner en marcha una serie de medidas para reducir su gasto de agua y de electricidad. Medir las emisiones, reducirlas, compensarlas. Parece que el ciclo estuviera completo. Pero no lo está. Porque de lo que se trata es de que las nuevas generaciones adopten esta visión comprometida con el medioambiente. Y aquí es donde juega un papel Ania, la ONG de Joaquín Leguía, el tercer pilar del proyecto. Un tercio del dinero que CCero recibe de las empresas que buscan compensar su huella de carbono se destina a los niños que viven alrededor de los bosques protegidos.

Ania está desarrollando un proyecto llamado Tierra de Niños, que consiste en darles a los chicos espacios de terreno donde ellos puedan jugar, hacer deporte, sembrar cultivos y árboles y, en suma, potenciar su amor por la naturaleza. De esa manera, cuando crezcan, esos chicos serán los primeros en proteger los bosques. Cuando los directivos de Sporting Cristal conocieron el trabajo de Ania, le propusieron a Joaquín Leguía algo diferente: ¿y si el dinero se invertía en hacer canchas de fulbito y vóley? Con juegos infantiles alrededor, con un área de segregación de la basura y paneles de educación ambiental y promoción de valores como la disciplina y el juego limpio. A Leguía la idea le encantó.

La primera “canchita sostenible” se inaugurará en junio en las instalaciones del club, en La Florida, Rímac. Será el modelo para las que se instalarán en Madre de Dios. El ciclo, entonces, estará completo.
¿Suena todo demasiado bien? Puede ser. Pocas veces los clubes de fútbol peruanos son modelos de cosas positivas. Pero es un hecho que Sporting Cristal siempre ha sido una institución seria y responsable. Y que sus dirigentes parecen haber entendido que lo que está ocurriendo con el clima del planeta obliga a actuar cuanto antes. Referentes hay. En España, el Getafe. En México, el Tigres. La FIFA misma, que midió y compensó la huella de carbono del Mundial de Brasil. En Perú, los celestes son los pioneros. Habrá que esperar si otros clubes se animan a seguir su ejemplo.

Publicado el domingo 26 de febrero de 2017
En la versión impresa del Diario “La República” Los celestes se ponen verdes
Por Mauricio Malca

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