sábado 23 septiembre, 2017

(Clausura 2017) Sporting Cristal 2-2 Comerciantes: Nos empatan con un penal de Castro Castro

Por Manuel Araníbar Luna

Los pronósticos de los comentaristas deportivos, como los carpinteros miopes, no siempre dan en el clavo. Las tardes de fútbol, semana a semana, les tapan la boca no sólo a los sabelotodo sino a los confiados. Y el resultado de este este partido corrobora lo afirmado.

 

PIQUI DE NUEVO AL VOLANTE
Los celestes  abrieron la caja de regalos con dos sorpresas. La primera de ellas,  entraron al campo con la variante pedida y rogada con carta dirigida  al Papa Pablo pidiendo la mudanza del Piki diez metritos más arriba, dejando atrás a Chavetita por la derecha, Charapa y Barbas como centrales y a la izquierda Abram. El Cuy a la diestra del Dios Loba,  Titi  con Ray a las bandas, Y como punta de lápiz el Irven de acero.
La segunda sorpresa, el gol de sobremesa con el  que los cerveceros vacunaron  al primer minuto, cuando los espectadores recién estaban eructando el caldo de gallina. La hinchada y los comentaristas daban por descontada una goleada de esas que hacen elevar la diferencia de goles en la tabla. “Se viene una goleada” repetía la gente frotándose las manos.

GOL DE PIIJAMADA
Y era que, al primer tiro de esquina ejecutado por Loba la bola aterrizó  como maná del cielo a los pies de Titi que tirado hacia la izquierda era un lauchero que esperaba un rebote. Le llega la bola como agua para chocolate, le da una levantada como para campeonato de patadita y suelta un titiitiro que se convierte en titigolazo. Un uno a cero con gol de seis de la mañana. Esos goles que uno pesca al rival con el piyama puesto hacen pensar en lo que se viene.

¿MÁS TARZÁN? ¡TU ABUELA!
Los mercachifles despertaron,  bostezaron y se mandaron con todo, Presionando bien adelante mientras  los de atrás se cerraron como fuelle de acordeón, amarrando con candado, cerrojo  y cadena las salidas de los locales. De esto aprovecharon los cerveceros para darse unas buenas escapadas de la cárcel. En una de ellas, Loba, que había estado hostigado por los volantes amarillos que le daban pataditas al tobillo ante la ceguera del soplapitos, se dio maña para soltar una contra lanzándole un pelotazo al Cuy, quien al principio de la carrera de cien metros sin vallas no creía que iba alcanzarla pero por siaca lo intentó. Y le ligó, dándole de inmediato un centro teledirigido al Irven que la mitrea pero la redonda toca la puerta y el travesaño, creyéndose guachimán, le dice que no, que regrese más Tarzán.  Pero  Ray no quiere perder tiempo, “¿más tarde? Tu abuela!”, y la clava de patadón rasante. Dos a cero.
Y aquí los comentaristas se llevan el chasco de su perra vida augurando una goleada de esas que le dan harta chamba al operario del tablero electrónico.   Los visitantes siguen pugnando por el empate porque ya no les queda otra: atacar con todo para no morir atravesados como mariposa de colección.  Y así se van al descanso.

¿QUÉ PENAL? ¿EL DE CASTRO CASTRO?
Para el segundo tiempo los celestes -como ese ha hecho ya costumbre-  se pierden ocasiones como si los goles les sobraran. Falla Ray dos veces, falla Irven, falla Piki, falla Titi. Atrás, las ya clásicas y siempre rochosas salidas con bola rodada de Viana para sus cancerberos provocan infartos a los tribuneros, tanto así que los mismos defensas se ponen nerviosos y pierden algunas pelotas en salida de emergencia. Un delantero amarillo hace teatro en un forcejo y el del pitito sopla penal ¿qué penal, el Castro Castro?, porque ese no es penal ni comisaría ni calabozo en China ni en Sebastopol. Pero los fallos  (y las fallas) de los árbitros son inapelables. El chato anota y pone el uno. Un minuto después, entra otro amarillo por la izquierda, amaga y Chavetita le deja la puntita. El afilador sopla su vuvuzela y otra vez penal, este sí lo es, y no el anterior. Dos a dos, y los cerveceros se desesperan. El soplapitos no ve un penal que le cometen a los rimenses, pero así es el fútbol, todo parece indicar que la sede de la CONAR se ha mudado a Matute. Luego, el frío le dice al árbitro matutero que diga chau. Sopla, y efectivamente es chau, buenas noches.

CODA

  • Cómo es posible que los backs sigan saliendo como quien juega a la gallinita ciega sin mirar que los lobos están al acecho. Seamos claros, es bueno salir con la pelota jugada pero no todos pueden salir con pelota dominada como lo saben hacer el Mudo y Yoshimar. Y créeme, Pablito, que si tus backs no saben salir con pelota al ras, lo mejor es que la revienten y santo remedio,  no se genera un buen ataque pero tampoco se pasa sobresaltos como los de ayer. Así el equipo no pasa por esos apuros de sala de emergencia y cuidados intensivos.
  • Que no nos engañe el título. A los celestes les empatan con un penal inventado y otro legítimo. El regreso del Piki como contención agradó a todos porque se comió toda la cancha y los chizitos. Barbas no la hizo mal como central. El Cuy mejoró. Pero volvieron otras malas costumbres. Ray se rayó y volvió a la piconería, para desquitarse de un foul artero metió una rochosa taba a su anterior agresor, y con ello se puso al borde de la expulsión. Tras la salida de Loba el equipo se convirtió en puré, se aplastó, se acható, se licuó y todas las formas que transforman las armas en un arroz con leche, dulce pero empalagoso. De ello se aprovecharon los mercachifles para mandarse con todo y lograr el empate, vale decirlo, con ayuda de la miopía del  árbitro.

 

elportalceleste.pe

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